Te lavas la cabeza y el desagüe se llena. Te cepillas y el pelo se queda en el cepillo. Si te ha pasado, probablemente se trate de un efluvio telógeno, la causa más frecuente de caída difusa y brusca del cabello. Y tiene solución.
Qué es el efluvio telógeno
Cada folículo pasa por tres fases: anágena (crecimiento, de 2 a 6 años), catágena (transición, unas semanas) y telógena (reposo, unos 3 meses, tras la cual el pelo cae). Lo normal es que entre el 85 y el 90 % de tu pelo esté en crecimiento.
En el efluvio telógeno, un desencadenante empuja a muchos folículos a la fase de reposo a la vez. El resultado es una caída de 100 a 300 pelos al día, cuando lo habitual son 50 a 100.
Lo más desconcertante es el retraso: la caída aparece entre 2 y 3 meses después del desencadenante. Por eso mucha gente no lo relaciona con nada. Lo que pasó en verano se ve en otoño.
La buena noticia es que el folículo no está dañado. Es una caída reversible y no cicatricial. Si se resuelve la causa, el pelo vuelve a crecer, aunque la recuperación completa puede llevar entre 6 y 12 meses.
Causas bioquímicas y nutricionales
El folículo es una de las estructuras con mayor tasa de división celular del cuerpo. Cuando el organismo tiene que priorizar, el pelo es de lo primero que se sacrifica.
- Hierro y ferritina. Es el déficit más frecuente, sobre todo en mujeres con menstruaciones abundantes, dietas mal planificadas o problemas de absorción. Se puede tener hemoglobina normal y la ferritina baja.
- Zinc y selenio. Intervienen en la síntesis de queratina y en la división celular del folículo.
- Vitamina D. Participa en el ciclo del folículo y su déficit es muy habitual.
- Vitamina B12 y ácido fólico. Imprescindibles para la división celular. Atención en dietas vegetarianas y veganas.
- Proteínas y aminoácidos. El pelo es queratina. Sin aporte suficiente de proteína (cisteína, metionina, lisina), el organismo no tiene materia prima.
- Dietas restrictivas y pérdida rápida de peso. Son un desencadenante clásico.
- Disbiosis y mala absorción. Puedes comer bien y no absorber bien.

Causas hormonales
- Tiroides. Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo provocan caída difusa.
- Posparto. Tras el embarazo, el descenso brusco de estrógenos manda muchos folículos a telógeno.
- Perimenopausia y menopausia.
- Cambios en anticonceptivos hormonales.
- Desequilibrios androgénicos, como el síndrome de ovario poliquístico (SOP).
- Resistencia a la insulina.
Causas emocionales: el pelo también siente
Aquí la fisiología y la mirada integrativa coinciden. El estrés intenso, sostenido o por impacto es uno de los desencadenantes reconocidos del efluvio telógeno. El eje del estrés eleva cortisol y neuropéptidos que actúan sobre el folículo y lo hacen entrar antes en reposo.
Duelos, separaciones, pérdidas, cambios vitales bruscos, agotamiento prolongado o una época de mucha exigencia pueden ser el origen. Y como la caída llega meses después, el pelo acaba siendo el testigo tardío de algo que la persona vivió y que quizá nunca llegó a procesar.
Por eso, en consulta, además de las analíticas, siempre pregunto: ¿qué pasó hace 2 o 3 meses?

Cómo abordarlo desde la naturopatía
1. Primero, averiguar la causa
Antes de suplementar, conviene una analítica con: hemograma, ferritina (y saturación de transferrina), vitamina D, B12, ácido fólico, zinc, TSH (con T4 libre y anticuerpos si hay sospecha) y perfil hormonal si corresponde. Suplementar sin saber qué falta es disparar a ciegas, y el exceso de algunos minerales también perjudica.
2. Alimentación
- Proteína suficiente en cada comida: huevos, pescado, legumbres, tofu, tempeh, frutos secos y semillas.
- Hierro bien absorbible: legumbres, hojas verdes, semillas de calabaza y sésamo, algas, combinadas con vitamina C (limón, kiwi, pimiento). Separa el hierro del café y el té.
- Zinc: semillas de calabaza, legumbres, frutos secos, cereales integrales.
- Grasas buenas: pescado azul pequeño, nueces, lino, aceite de oliva virgen extra.
- Selenio: 2 o 3 nueces de Brasil al día es suficiente. No más.
- Intestino cuidado: fermentados, fibra variada, masticar bien. Absorber es tan importante como comer.
- Fuera las dietas muy bajas en calorías. El pelo no se recupera en restricción.
3. Complementos nutricionales y ortomolecular
Siempre ajustados a la analítica y al caso:
- Hierro (bisglicinato, mejor tolerado), solo si hay déficit y con control analítico.
- Zinc (bisglicinato o picolinato), en pautas moderadas y de duración limitada.
- Vitamina D3 (con K2), según niveles.
- B12 (metilcobalamina) y ácido fólico, si hay déficit o dieta vegetariana estricta.
- Aminoácidos azufrados (L-cisteína, metionina) y L-lisina, como apoyo a la queratina, sobre todo si el hierro está bajo.
- Omega-3 (EPA/DHA).
- Sílice orgánico y cola de caballo, como apoyo al tejido conectivo.
- Adaptógenos (ashwagandha, rhodiola) si hay un componente de estrés mantenido, con las precauciones que correspondan, por ejemplo con patología tiroidea.
⚠️ Sobre la biotina: solo tiene sentido si hay déficit. Además, a dosis altas interfiere con analíticas (tiroides, troponina). Suspéndela unos días antes de cualquier extracción.

4. Homeopatía
Se individualiza por completo: el remedio depende de la persona y no del síntoma. Estos son los más utilizados en la caída del cabello según la materia médica:
- Phosphoricum acidum: caída tras duelo, desgaste emocional y agotamiento.
- Natrum muriaticum: caída tras pérdidas o decepciones, en personas que lo guardan todo dentro.
- Sepia: caída posparto, hormonal, con cansancio e indiferencia.
- Selenium: caída con debilidad y agotamiento profundo.
- Silicea: pelo frágil, con falta de vitalidad y mala asimilación.
- Lycopodium: caída con alteraciones digestivas y de la confianza.
5. Regular el sistema nervioso
Es lo que más se descuida. Sueño reparador, luz natural por la mañana, movimiento diario moderado, respiración, y sobre todo ponerle palabras a lo que pasó. Si el origen es emocional, el pelo no se recupera del todo hasta que eso se atiende.
6. Cuidados locales
Masaje suave del cuero cabelludo, champús sin sulfatos agresivos, evitar tracción y calor excesivo. Son un apoyo, no la solución.
Cuándo consultar sin esperar
Pide cita si la caída dura más de 6 meses, si aparecen calvas o zonas con pérdida localizada, si hay cicatrices, picor o dolor en el cuero cabelludo, o si va acompañada de fatiga intensa, cambios de peso, alteraciones menstruales o intolerancia al frío o al calor. Puede no ser un efluvio, sino una alopecia areata, androgénica u otra patología.
En resumen
El efluvio telógeno es la forma que tiene tu cuerpo de decirte que algo ocurrió hace unos meses. Hay que buscar la causa, nutrir lo que falta, equilibrar lo que se desajustó y atender lo emocional. Con paciencia y un abordaje sistémico, el pelo vuelve, aunque no antes de los 6 meses, paciencia.
Me parece un artículo más que necesario sobretodo para las mujeres a las que se nos dice que cuando perdemos mata de pelo , se nos vuelve finito y ya no te ves igual en el espejo, yo por menopausia por vaciado entre traumas profundos y te dicen que no hay nada que hacer y son cosas de la edad, que grato es saber que puedes tener alguna oportunidad de conseguir con paciencia y buen hacer un poco más de pelo. Muchas gracias 😊
Rosa, me alegra saber que te parece interesante el artículo, gracias por tu comentario.